Las iniciativas públicas son esenciales para aprovechar la diversidad genética y lograr la seguridad alimentaria, opina experto en recursos genéticos

Colecciones de maíz que se conservan en el banco de germoplasma del CIMMYT en México. Foto: CIMMYT

Colecciones de maíz que se conservan en el banco de germoplasma del CIMMYT en México. Foto: CIMMYT

Deben fomentarse las iniciativas públicas que faciliten el uso de los recursos genéticos a fin de mostrar el valor que agregan a la investigación agrícola para el desarrollo y la seguridad alimentaria, destaca Kevin Pixley, director del Programa de Recursos Genéticos del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).

Pixley lidera la iniciativa Seeds of Discovery(SeeD) del CIMMYT, mediante la cual los científicos buscan descubrir diversidad genética novedosa o nueva en los bancos de germoplasma —comúnmente conocidos como bancos de genes— para acelerar la generación de variedades de maíz y de trigo que se den mejor bajo presiones ambientales como las variaciones climáticas y la escasez de agua, y que sean más nutritivas. Los científicos del CIMMYT realizan esta tarea identificando variedades que contienen características valiosas, como tolerancia a la sequía y al calor, que les permiten crecer bien pese a estos factores adversos.

Una mayor accesibilidad aumentará también la magnitud de los impactos, ya que los resultados de la investigación se ponen al alcance de todos sin costo, explica Pixley, quien dará una conferencia el 7 de noviembre en el marco del Congreso Internacional de Agrobiodiversidad a celebrarse en Nueva Delhi.

“Mediante la caracterización de la configuración genética de las colecciones de maíz y de trigo, SeeD ha obtenido ‘huellas genéticas’ que describen la diversidad de dos de los principales cultivos alimentarios de la humanidad”, continúa Pixley. “Para multiplicar los impactos de estos resultados, SeeD estableció una plataforma de uso de los recursos genéticos para mejoradores e investigadores, que está compuesta por datos y herramientas informáticas que son del dominio público”.

Desde que el proyecto comenzó en 2012, se ha determinado la configuración genética de más de 110,000 muestras de maíz y de trigo, y se ha intercambiado información con instituciones en África, América Latina y el Sur de Asia, para ayudarlas a crear germoplasma resistente a enfermedades, tolerante a la sequía, más nutritivo y de mejor calidad.

En la siguiente entrevista, Pixley, quien hablará de la importancia que tienen las iniciativas del sector público en la conservación y distribución de los recursos genéticos, nos comparte algunas ideas sobre el papel de la agrobiodiversidad en el esfuerzo por lograr la seguridad alimentaria.

¿Qué espera aportar al congreso con su presentación?
Presentaremos la iniciativa SeeD como un ejemplo y un modelo únicos entre las iniciativas públicas, que está dedicada a caracterizar y facilitar el uso de la diversidad genética con el fin de hacer frente a los problemas de la producción agrícola, actuales y en el futuro. La ejecución de ese proyecto en el dominio público tiene un enorme valor, ya que, por ejemplo, 1) los beneficios de una sola inversión se comparten y así se evitan los costos de muchos esfuerzos individuales; 2) los conocimientos que se adquieren se ponen a disposición de todos sin costo y, por tanto, se reduce la probabilidad de que las personas traten de adjudicarse los derechos exclusivos de algún descubrimiento; y 3) se promueve activamente el acceso equitativo a los beneficios de la diversidad genética al compartir los resultados, las herramientas y los métodos con todas las personas y las instituciones, grandes y pequeñas.

¿Cuál es la importancia de proteger los recursos genéticos para la seguridad alimentaria y la salud a nivel mundial?
Se conocen numerosos casos en que los parientes silvestres o las razas criollas han aportado genes importantes de resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a factores adversos o características de calidad en cultivos como el trigo, el arroz, el tomate, la papa, el girasol y el maíz. A medida que el clima cambie y los recursos de la agricultura (como la tierra cultivable y el agua para riego) escaseen, los cultivos serán afectados por factores adversos predecibles (calor y sequía) e impredecibles (enfermedades y plagas nuevas). Nuestra seguridad alimentaria futura será sin duda reforzada por la diversidad genética e incluso quizá llegue a depender del uso de aquella que se conserva en y se distribuye a través de los bancos de germoplasma.

¿Qué resultados le gustaría que tuviera la conferencia?
Me gustaría ver avances en el diálogo en torno a la importancia de la conservación y el uso sostenible y equitativo de los recursos genéticos. Existen muchas opiniones acerca de cómo la humanidad debería compartir las responsabilidades, los costos y los beneficios de conservar y utilizar los recursos genéticos. Este es un diálogo complejo que tiene dimensiones científicas, sociales, culturales, económicas y éticas, y que podría determinar la supervivencia misma de las futuras generaciones y, por tanto, es de vital importancia para la sociedad.